Hoy vengo a compartirte una pequeña reflexión acerca del concepto de belleza y de cómo yo la observo y percibo, junto con algunas citaciones preciosas que, espero, te inspiren.
Me gusta divagar acerca de los posibles e infinitos porqués de las musas en sus diferentes versiones. Y es que me importa tenerlas en cuenta y explicarte de la mejor manera que sé lo que hay detrás de mi taller.
Todo aquello físico que existe en este plano —sobretodo aquello que creamos los humanos— tiene siempre una intención detrás, un significado que muchas veces no conocemos, perdiendo gran parte de la cosmovisión y llevando quizás a que, hoy en día, percibamos ese objeto o esa tradición de una manera superficial, errónea o inconsciente. Creo que así pierde bastante su poder inspirativo, pues ¿qué sentido tiene hacer las cosas sin ningún tipo de motivo? También es una pena perder la memoria cultural.
Creo que es muy importante encontrar aquello que da sentido y comunidad a lo que nos mueve, atrae, utilizamos o necesitamos (también emocionalmente). Está bien ser consciente al máximo que podamos de todas nuestras motivaciones, sobretodo cuando se trata de cosas que nos regalen belleza, porque la belleza no solamente es algo físico y superficial.
La belleza es una percepción humana muy especial
La belleza es una percepción especial que va más allá de lo material, que desde hace muchos decenios ha sido adoctrinada de manera específica. Pero a pesar de ese adoctrinamiento, ha dejado claro que no es algo que pueda ser globalizado, pues la belleza es subjetiva y muy personal, y está bien que sea así. Está bien que no todos nos identifiquemos con ese canon, con ese deber ser. Cada quién tiene que encontrar su manera de percibir y de amar la belleza, intentando no caer en la constante frustración de que no encaje con aquello que supuestamente es bello o no es bello.
Hay belleza en todos lados
Podemos observar esta subjetividad cuando nos interesamos en conocer los gustos, percepciones y tradiciones de pueblos, comunidades, culturas… a lo largo de toda la historia y de este mundo extenso. Sólo pensarlo se me dibuja una sonrisa en los labios (:
Cada vez más todo se globaliza, pero es super interesante cuando vamos a las raíces y rescatamos un poco la fuente de todo aquello que somos ahora, la visión antigua y más pura de cómo nació nuestra forma de pensar y percibir, que ha sido modificada, y es algo natural que está bien tener en cuenta para entendernos mejor y abrir también nuevas percepciones, a lo mejor olvidadas, obviadas o que simplemente no conocíamos.
La percepción de belleza según el filósofo Kitaro Nishida se acerca mucho a la manera en cómo yo la percibo personalmente. A veces mi mente se sobresalta cuándo pretendo hacer realidad el anhelo de compartir mis pensamientos y sentires, por eso, cuando Kitaro Nishida se refiere a la belleza como una verdad intuitiva y no lógica, entiendo perfectamente a lo que se refiere, porque tal es así como yo percibo.
Él dice:
«La verdad subyacente a la belleza no se alcanza mediante la facultad de pensar; es una verdad intuitiva. Como mencioné más arriba, al hablar del mundo del mu-ga (salir del yo, éxtasis en japonés), se trata de una verdad que surge ante nosotros como un estímulo que nos impacta de repente desde el fondo del corazón. ¿Por qué, cuando escuchamos el soliloquio de Hamlet, sentimos como una especie de verdad y simpatizamos cada vez más con él? No es porque concuerden sus palabras con teorías psicológicas. Es porque nos toca en las fibras más hondas del corazón. Esta clase de verdad es inefable. Ahí yace lo que Goethe llama el ‘secreto a voces‘».
La belleza no es anatómica, aunque las formas son una clara representación de ella
Eso es a lo que me refiero cuándo la belleza es más que lo físico. Cuando conseguimos liberarnos del más mínimo apego del yo idea es cuando realmente podemos percibir la belleza, inclusive mirándonos a nosotros mismos en un espejo y dejando atrás los límites mentales que nos esclavizan. De esta forma es cuando podemos verla en cualquier lugar, incluso en algo que originariamente creímos desagradable. Poder ver la poesía en ello puede convertirse en un placer estético, como la obra de arte creada a partir del dolor de una emoción «negativa», una canción triste, el fin del ciclo de vida, algún elemento roto y abandonado…
Con esto me acuerdo de la filosofía wabi-sabi, una forma de ver la belleza japonesa también, y de la cuál resoné en el mismo instante en el que investigué sobre ella. Te recomiendo que tu también lo hagas.
Para terminar, te comparto un texto de Chin Shengt’an (un literario chino) que creo que explica muy bien el concepto de belleza que te quiero transmitir.
Dice así:
«Dijo Lao-tse: «Treinta radios se agrupan alrededor del centro de la rueda, y cuando pierden su individualidad, tenemos un carro que funciona. Amasamos arcilla en una vasija y, cuando la arcilla pierde su existencia propia, tenemos un utensilio utilizable. Hacemos un agujero en la pared para hacer puertas y ventanas, y cuando las puertas y ventanas pierden su existencia propia, tenemos una casa en que vivir». Y así cuando miramos una cueva de piedra o un lugar sagrado y vemos las cumbres que se elevan verticalmente, los desfiladeros que se extienden horizontalmente entre las montañas, las formas naturales que suben y forman precipicios, las que bajan y forman los ríos, las que están niveladas y forman las mesetas, las que se inclinan y forman las laderas, las que se extienden hacia el otro lado y se convierten en puentes, y las que se juntan y se convierten en barrancos, nos damos cuenta de que, a pesar de la incomparable diversidad de su grandeza y su misterio, ese misterio y esa grandeza aparecen cuando las partes pierden su existencia individual. Pues cuando pierden su propia existencia, no son desfiladeros, ni precipicios, ni ríos, ni mesetas, ni laderas, ni puentes ni barrancos. Pero es exactamente en su no existencia donde la sensibilidad en nuestro pecho y la visión bajo nuestras cejas vaga y flota a su gusto. Y ya que esta especial sensibilidad en nuestro pecho y esta especial visión bajo nuestras cejas puede vagar y flotar a su gusto sólo cuando estas cosas son no existentes, ¿por qué, entonces, debemos continuar yendo a la cueva de piedra y al lugar sagrado?»
Espero poderte ir contando más adelante otras perspectivas y datos interesantes de diferentes culturas del mundo. A veces nacemos en un lugar y tenemos una percepción distinta de las cosas, y resulta muy curioso ver que encajas en filosofías o en perspectivas de culturas bastante lejanas de dónde has nacido.
Hasta la próxima, y que las musas te acompañen…
Berta.


