El mito del dragón hunde sus raíces en tiempos tan remotos que apenas podemos imaginarlos. Desde que el ser humano comenzó a plasmar sus inquietudes en símbolos, la serpiente emergió como uno de los primeros arquetipos universales. En África, hace decenas de miles de años, ya se veneraban serpientes gigantes, guardianas de las aguas y portadoras de vida y misterio. Sin embargo, el dragón tal como lo entendemos hoy es el resultado de una fascinante evolución cultural, un crisol de leyendas, miedos y esperanzas que se han ido entrelazando a lo largo de milenios.
No podemos afirmar con total certeza que hace 80.000 años existiera ya el concepto de dragón, pero sí sabemos que la serpiente, su antecesora simbólica, ya ocupaba un lugar central en el imaginario humano. El mito del dragón es, por tanto, una herencia ancestral que ha ido transformándose y enriqueciéndose en cada civilización.
Julien d’Huy, un investigador audaz y visionario, ha propuesto que los mitos de dragones y serpientes viajaron con nuestros antepasados a medida que conquistaban nuevos territorios. Utilizando métodos innovadores de filogenética cultural, como si se tratara del ADN de las historias, d’Huy traza rutas de migración a través de los cuentos y leyendas. Sin embargo, debemos recordar que estas teorías, aunque fascinantes y sugerentes, aún son objeto de debate en el ámbito académico.
El origen del viaje que expande y transforma
Hace unos 80.000 años, nuestros ancestros más antiguos, los sapiens, empezaron su migración adentrándose en el Sur de Asia, para después dirigirse hacia el Este en dirección indonesia, y hace unos 50.000 años llegaban hasta Australia. Posteriormente, migraron hacia las Islas del Pacífico para terminar en el sur y el centro de América. Con estos primeros expedicionarios hizo también el recorrido el mito de la gran serpiente, influenciando todos los territorios por los que iba pasando.
En estos relatos tan remotos vemos, mediante el arte y las historias transmitidas durante generaciones, que la serpiente ya desde los inicios se la representa como una guardiana de fuentes o nacimientos de agua, conectada a elementos celestiales como el rayo y el trueno. También se la representa con cuernos, escamas y su inconfundible capacidad de volar por los cielos.
En el Paleolítico Superior (33.000 – 9.000 ANE), el arquetipo del dragón se expande por Europa y el Mediterráneo, entrelazándose con las primeras leyendas del héroe que vence al monstruo. Así nace una de las historias más antiguas y universales de la humanidad, y lo que será el ser mitológico llamado Dragón recorrerá el entorno europeo y mediterráneo siguiendo otras rutas migratorias, iniciadas hace unos 38.000. En esta ruta es donde se empieza a gestar la historia del héroe, el protagonista principal que vence al monstruo.


